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CÓDIGO DE ÉTICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL
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CÓDIGO DE ÉTICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL


CONTENIDO





CÓDIGO DE ÉTICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL

MORAL MILITAR

EL PROFESIONALISMO MILITAR

LA MORAL

EDUCACIÓN MORAL



































CÓDIGO DE ÉTICA DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL

1. Seré responsable, en todo momento, por mis actos u omisiones en que incurra directamente o a consecuencia de mis funciones.
2. Estudiaré con ahínco para lograr el perfeccionamiento militar, así como una mejor educación ciudadana.
3. Seré justo e imparcial en el trato con mis subalternos y no les ordenaré algo que atente contra su dignidad e integridad moral.
4. Seré honesto en todos los actos de mi vida profesional y privada.
5. Contribuiré con el perfeccionamiento y desarrollo de la Fuerza Armada Nacional. No emitiré juicios, ni ejecutaré acciones que desdigan de su prestigio y majestad.
6. Cumpliré y haré cumplir la disciplina, la subordinación y la exactitud en el deber militar.
7. Profesaré, practicaré y enseñaré permanentemente la doctrina del Libertador Simón Bolívar, Padre de la Patria.
8. La verdad será la guía permanente de todas las acciones de mi vida.
9. Amaré a Dios, a mi Patria y a mi familia; serán mis valores supremos, les dedicaré esfuerzos y lucharé por ellos hasta la muerte si fuere necesario.
10. Seré defensor permanente de nuestra Soberanía, Integridad Territorial y de la Constitución y las Leyes de la República.

Este código constituye la obligación primordial en el Militar. Se debe reflexionar sobre cada uno de sus enunciados, lo que representan para su vida profesional y privada; y las obligaciones que se derivan en cada caso. Recordemos que la institución Militar constituye una reserva moral de la sociedad, que como tal es considerada y enjuiciada por el entorno social, y no se espera de sus integrantes menos que una conducta intachable y ajustada a los valores, costumbres y tradiciones características de la identidad nacional.






















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MORAL MILITAR

Conjunto de reglas que enseñan al personal militar a no apartarse de las normas y obligaciones que imponen el cumplimiento del deber y a alejarse de todo aquello que vaya contra la Institución militar. Se puede definir como el estado mental del individuo hacia sí mismo, sus compañeros, la vida con la Fuerza Armada y todas las otras cosas que le sean importantes.

La historia nos dice que el hombre se ha preocupado por diferenciar sus actitudes, sean éstas, buenas o malas, pacíficas o amenazadoras. Es así como sus primeras manifestaciones de moral van a la par de sus primeras manifestaciones religiosas y culturales, reflejando tal vez, lo que podría llamarse una inquietud social.

No existe moral sin la verdad, por ser la verdad el fundamento principal de la moral, en consecuencia, el militar debe rendir culto a la verdad como una condición indispensable en su desarrollo profesional. Todo ello proveerá a los Jefes de suficiente moral para actuar y decidir correctamente.


Para lograr y mantener un clima moral y saludable en la Institución Militar, la verdad y la honestidad deben existir en todos los aspectos del servicio. Es preciso, desde que se inicia la carrera, hacer cumplir los reglamentos y normas que rigen a los militares dentro y fuera de la Institución, y recordarla necesidad ajustarse a los principios morales y valores éticos que se predican en los diferentes Institutos de Formación.

La moral es un estado del espíritu y se conserva al cultivar altos valores de dignidad, lucir el uniforme con orgullo, vestir con corrección, ocuparse cada quien de su trabajo en el área de sus atribuciones, sin estar pendiente del de los demás, pues cada individuo tiene quien lo supervise, y sobre todo, cada uno tiene su propia conciencia, a la cual no se puede engañar.




















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EL PROFESIONALISMO MILITAR

Según Donald Bletz, el profesional militar viene a ser: “El oficial de carrera que se consagra a la experticia, responsabilidad y pertenencia de la profesión de armas”. Sin embargo, esta estriba mucho más que en el simple hecho de pertenecer a la oficialidad; es una condición determinada en concordancia por el Oficial y su gobierno, y solo se dará a quienes posean la competencia necesaria y hagan un pronunciamiento incondicional de cumplimiento del deber. Es por esto, que la carrera militar es reconocida como un llamado especial, una devoción que lleva a la entrega total en aras de un ideal del deber, estando implícito el ofrendar la vida si es necesario.

Principios básicos que orientan la profesión Militar:

1. La profesión Militar es persé meritoria, la pertenencia y permanencia está definida por la capacidad y competencia del individuo; ofrece una absoluta igualdad de oportunidades en función a los méritos propios de cada quien.
2. La profesión Militar es un apostolado. Demanda una entrega total al logro de sus objetivos y una devoción a la observancia de los principios y valores que la caracterizan.
3. La profesión Militar no se basa en la percepción de un emolumento como contraprestación de los servicios prestados. El Oficial colocará el servicio de la Patria por encima de la percepción de un salario. Su mayor recompensa estará en la satisfacción del deber cumplido.
4. La profesión Militar persigue el servicio a la colectividad y a la nación, de acuerdo con lo establecido en la Constitución y las Leyes de la República. Por ello, el profesional Militar es un servidor público sometido a la autoridad civil legalmente constituida y ejerce sus funciones con resolución para lograr la seguridad y el bienestar de sus compatriotas.
5. La profesión Militar constituye un reservorio moral de la sociedad. El Militar debe apegarse de una manera irrestricta a los valores establecidos por la sociedad y siempre estará dispuesto al escrutinio de la colectividad.
6. La profesión Militar exige la observancia del Código Ético como una forma de consolidar la condición profesional de sus miembros y preservarlos. El Código es un excelente medio de clarificar las situaciones que puedan en alguna forma comprometer la ética profesional.












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LA MORAL


La palabra "moral", viene del término del latín "mores", cuyo significado es "costumbres".
La moral es el conjunto de costumbres, creencias, valores y normas de una persona o grupo social determinado que ofician de guía para el obrar, vale decir, que orientan acerca del bien o del mal —o bien, correcto o incorrecto— de una acción.
Los conceptos y creencias sobre moralidad son generalizadas y codificadas en una cultura o grupo y, por ende, sirven para regular el comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones es también conocido como moral y la civilización depende del uso generalizado de la moral para su existencia.
La moral también se identifica con los principios éticos, orientaciones o valores que una comunidad está de acuerdo en respetar,
Al conjunto de las normas morales se les llama moralidad objetiva, porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos mediante los cuales el individuo acata o infringe la norma moral constituyen la moralidad subjetiva. La idea de responsabilidad moral proviene del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un fin, a menos que esté distraído, dormido o que no controle su razón, como en el caso de un demente, el furioso, el que se encuentra bajo el efecto de una droga o de algún otro sujeto en situaciones similares. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada "mentalidad de masa".
























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EDUCACIÓN MORAL

La educación ética y moral debe ser colocada en su sitio. No se le pueden pedir milagros o que salte por encima de su propia sombra. Se le debe pedir que afronte el problema de ser y estar en el mundo, que no eluda responsabilidades, que se fije metas y objetivos, pero que sobre todo, reconozca el carácter humano, demasiado humano que la comporta.
La educación ética y moral desde luego no es responsabilidad exclusiva de los maestros, de alguna área curricular específica, o de toda la escuela, o de la familia. Sin embargo, la educación moral debe tener claramente definido el lugar que ocupa en el seno de las prácticas formativas y edu-cativas de la sociedad. La educación en valores éticos y morales atañe directamente tanto a la educación formal como a la informal y a la no formal.
En relación con la educación formal, la formación en valores éticos y morales, de suyo debe ocupar un lugar central en el mundo de la escuela. No obstante, por su naturaleza, en la medida que se ocupa de los comportamientos de la vida, ella no se debe limitar a un simple lugar en el currículo.
Tanto en el currículo explícito como en el oculto, como en cualquier otro lugar o tiempo donde se haga vida individual o colectiva, se presentan situaciones moral y éticamente significativas. En todo lugar donde se viva en contextos éticos y morales, debe estar la educación ética y moral. Ese es el verdadero sentido de la transversalidad y universalidad de la preocupación ética y moral dentro de la vida educativa.
Con la ética y la moral pasa un poco lo que acontece con el idioma: aprendemos castellano en una clase determinada, pero en las restantes clases, en los recreos, en la fila y aún en solitario, hablamos y pensamos en castellano; sino manejamos con una destreza mínima nuestra lengua común, poco y nada podremos aprender en los demás campos del conocimiento. Igualmente, el actuar ético y moral está presente a lo largo y ancho de la escuela y toda actuación o circunstancia, por insignificante que sea, es susceptible de un tratamiento ético y moral. No obstante todo lo anterior, en la estructura curricular formal debe haber un claro lugar para dedicarse, específicamente a estudiar todo lo relacionado con la formación ética y moral.
La presencia transversal de la educación ética y moral como su presencia específica en un lugar del currículo, tiene forzosamente que reorientar algunos contenidos curriculares de áreas próximas o afines. Estamos hablando en concreto del necesario apoyo que deben brindar a la formación ética y moral materias como la historia, la geografía o los temas de filosofía, sicología, economía, educación sexual, educación ambiental, las mismas clases de religión y las cátedras de democracia. Sin embargo, aunque hay que garantizar el conocimiento progresivo de los conceptos fundamentales en ética y moral, es tanto o más importante poder adelantar la reflexión conjunta de los hechos y los sucesos de significación moral, en el momento y en el lugar que sea necesario.
La educación o la formación ética y moral requiere ser vista como un todo sin detrimento de sus diferentes y necesarios niveles: cognitivo (uso de la razón en el conocer y en el establecer un orden y sentido del mundo de diferente grado de universalidad y mutabilidad) del cual se sea responsable, el afectivo (autoestima, las pulsiones sentimentales, amores y odios), la educación habitual o hábito (predisponernos para actuar de determinadas maneras con cierta flexibilidad como regularidad), forjar carácter o construir manera de ser ante cada una de las situaciones concretas del mundo.

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